Comunales

Lejos de ser una forma de gestión arcaica o anecdótica, en España la gestión comunal del territorio está muy extendida y en la mayoría de los casos disfruta de una gran vitalidad, aunque no exenta de problemas. Un estudio encargado por el Convenio de Naciones Unidas para la Diversidad Biológica en varios países del mundo, concluyó que en España estos usos son clave para la economía y el empleo, y sin embargo son casi desconocidos para la sociedad. Por ejemplo, la mayor parte de los pastos de España son comunales, mientras que las sociedades de caza gestionan de forma comunal unos 6,4 millones de hectáreas. En cuanto a los bosques españoles, los montes de socios suponen más de millón y medio de hectáreas, y hay más de 2.800 montes de mano común sólo en Galicia, a lo que habría que añadir los abundantes montes comunales, de los que no hay un registro estatal ni datos fiables hasta la fecha, pero que se sabe que superan en superficie a la suma de los anteriores. En cuanto a la costa, el litoral español es explotado bajo régimen comunal por unas 229 cofradías de pesca, que proporcionan el 83% de los puestos de trabajo del total del sector pesquero en nuestro país. 

Recursos comunales

Los comunales son sistemas, generalmente tradicionales, de gestión, uso y aprovechamiento colectivo de aguas, tierras y otros recursos del territorio. El objetivo de la gestión comunal es promover la buena convivencia de los vecinos, un uso equitativo de los recursos y garantizar su buen estado para las generaciones futuras.

Los usos comunales y sus bienes y derechos asociados forman parte del Patrimonio Cultural (incluido el Inmaterial), Ambiental y Socio-económico de España. Éstos usos (pesca, pastos, caza, usos forestales, riegos y otros), han sido clave tanto para la supervivencia socio-económica del medio rural, y de la sociedad española en general, como para la protección e integración de aquellos grupos sociales y territorios más desfavorecidos, así como para la gestión sostenible del territorio, por lo que deben ser estudiados, reconocidos y defendidos. 

La salud y el rendimiento económico, social y ambiental de los usos comunales dependen de las personas que los gestionan y que son los auténticos especialistas en su gobernanza y funcionamiento. Estos hombres y mujeres deben ser apoyados socialmente para que puedan seguir desarrollando su labor en unas condiciones justas. Por tanto, su participación en las decisiones políticas que afectan a los comunales es imprescindible de cara a asegurar su mantenimiento y sostenibilidad futura.

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, para poder garantizar la supervivencia de la gran riqueza y variedad de formas de titularidad y gestión colectiva existentes en España y poder desarrollar su enorme potencial y sus valores asociados, es necesario fomentar nuevas alianzas y sinergias, desde el nivel local al global, basadas en la participación de base, el empoderamiento de las comunidades locales y el enfoque participativo (“de abajo a arriba”). Para ello se debe prestar especial atención al establecimiento de canales de solidaridad recíproca entre las comunidades que gestionan usos comunales, así como al establecimiento de objetivos comunes con nuevos agentes sociales, especialmente en los campos de la investigación científica, la conservación de la naturaleza, la enseñanza, el derecho y la comunicación. A lo que cabría añadir el establecer una alianza entre los usos comunales y las comunidades urbanas, que potencie los variados lazos que las unen. 

Tomado de la Declaración de Valdeavellano de Tera para el apoyo y defensa de los comunales en España